Si comes carne y te preocupas por tener una actitud ética con respecto a su crianza, creo que tienes que hacer el esfuerzo de intentar comer todas las partes del animal. O al menos, cuantas más, mejor.
Pero reconozco que el concepto de comer casquería puede que no sea para todos. Aunque afortunadamente vivimos en un país en el que todavía existen varios platos populares que se cocinan con estas partes menos nobles –¡y tanto más nutritivas!– del animal (¿Qué tal unos callitos? ¿O unos riñones al jerez? ¿Alguien ha dicho mollejas de pollo?).