Por qué cada vez más personas cuidan sus plantas para que se las coman los insectos

Los merodeadores aparecieron de la nada. A través de mi ventana, las vi: decenas de lo que parecían pequeñas orugas grises arrastrándose sobre una hermosa planta en mi jardín. Observé, con cierto horror, cómo en cuestión de días estos insectos dejaron mi planta hecha pedazos
Innumerables hojas fueron devoradas hasta quedar reducidas a nada. Solo quedaron tallos tristes y larguiruchos. Finalmente, las moscas de color negro azabache (los devoradores grises transformados) se alejaron zumbando, presumiblemente, para causar estragos en otros lugares.
Al principio me sentí como un agricultor cuyo campo de maíz acababa de ser devastado por las langostas.
Sin embargo, una búsqueda breve en Google me hizo reflexionar. Resulta que la planta en cuestión, cuyo nombre desconocía hasta entonces, era el sello de Salomón o Polygonatum, una clásica planta de jardín que, cada verano, se ve envuelta en una pelea con el mismo insecto invasor que yo había visto: una mosca de sierra.