La lavanda es una de las plantas con mayor fama cuando hablamos de efectos relajantes en nuestra salud. Así que es habitual utilizarla en aromaterapia, ya sea en difusores de aromas, ambientadores o bolsitas de olor para los armarios. Pero los efectos positivos de la lavanda también puedes aprovecharlos si la preparas en infusión.
La infusión de lavanda contribuye a relajar el sistema nervioso de tal forma que propicia el descanso. Entre sus propiedades, se encuentra el efecto sedativo que provoca, por lo que si la bebes antes de ir a dormir, verás cómo te entra un sopor con el que caerás en un plácido sueño.
Manzanilla
La manzanilla se tiene siempre en cuenta para los malestares estomacales y los problemas gastrointestinales, y es habitual que las personas se beban una infusión de manzanilla después de una comida copiosa. Con ello, favorecen su digestión. Pero esta bebida también resulta útil para ayudar a relajarnos, por lo que podrás dormir mejor toda la noche después de tomarla, además de que te ayudará a hacer la digestión después de la cena.
Melisa
La melisa, también denominada toronjil, es otra de esas hierbas perfectas para preparar una infusión y propiciar mejores sueños. Se caracteriza por provocar efectos relajantes y sedantes hasta el punto de que se la aconseja para combatir problemas como el insomnio. Es habitual combinarla con otras plantas como la lavanda y la menta para potenciar sus efectos y ayudar a que durmamos mejor. Además, posee propiedades diuréticas y antiespasmódicas, así que merece la pena tenerla en cuenta.