Masajes relajantes
Comenzamos por el uso más evidente y también el más relajante: el aceite para bebé para masajes. La próxima vez que necesites relajarte, busca un frasco de aceite para bebé y unta un cuarto de aceite en cada una de las extremidades y el tronco para hacer masajes lentos pero firmes, y tratar tu piel en una buena sesión de humectación. Y, antes de que digas que no tienes tiempo para una tarea tan pomposa, recuerda que la piel es el órgano más grande de tu cuerpo y está a cargo de una amplia variedad de tareas vitales, por lo que se merece una dosis extra de cuidado y amor.
Exfoliante corporal hecho por tú misma
Tu piel se regenera constantemente. Aunque no lo creas, desprendes miles de células de piel muerta por día, por eso es muy importante que un buen exfoliante corporal sea parte de tu rutina de baño de forma frecuente (por lo menos una vez por semana). Por suerte, es muy fácil y divertido preparar exfoliantes corporales directamente en tu cocina. Solo tienes que mezclar ¼ de taza de aceite para bebé con una taza de sal blanca y dejar reposar la preparación durante la noche. Cuando sea el momento de la limpieza, agrega unas cucharadas de la preparación en tu esponja vegetal preferida en la ducha, ¡y exfóliate suavemente!
Cuando termines tu baño, tómate un tiempo extra para darle un poco más de dedicación a tu piel radiante. Seca dando toquecitos suaves y haz un masaje con una pequeña cantidad de aceite para bebé en tu cuerpo para ayudar a retener la humedad. Esto ayuda a prevenir la piel seca, especialmente durante los meses de invierno tan fríos cuando nuestras células de la piel suelen perder parte de su hidratación por el ambiente seco circundante.