El ciclo de crecimiento del cabello está determinado genéticamente y difiere de persona a otra: la estructura del cabello, varía entre 0,04 milímetros (pelo fino) y 0,08 milímetros (pelo grueso), unas lo tienen rizado y otras liso,…
La rapidez con la que crece nuestro cabello depende de varios factores: la edad, el estado hormonal y la textura del cabello. En buenas condiciones, el pelo crece 0,4 milímetros al día, unos 2,8 milímetros al mes o 14,6 centímetros al año.
Aunque no hay trucos para que crezca el pelo más rápido, si sabes lo que es importante para el crecimiento normal y saludable del cabello, puedes apoyarlo en muchos casos y estimular la formación de nuevos cabellos.
Te recomendamos que no te obsesiones y que tengas paciencia, porque no hay nada que podamos hacer aparentemente para favorecer el crecimiento rápido del cabello. Si tienes el pelo liso, cada centímetro que crece puede considerarse como una longitud de pelo extra, ya que el pelo liso simplemente crece hacia abajo. El pelo ondulado no crece necesariamente más lento, pero la longitud no se aprecia tan rápidamente.
Por desgracia, ni las pastillas ni ciertos aceites como el de ricino u otros remedios caseros pueden favorecer el crecimiento rápido del cabello. Sin embargo, como veremos más adelante, hay medicamentos que pueden influir al menos en el número de cabellos y en su grosor cuando hay un pérdida de este.
Factores que influyen en el creciento del cabello
Hay una serie de factores que pueden favorecer o perjudicar el crecimiento del cabello. Cuídalos y tendrás un cabello más sano y fuerte, que crecerá de forma constante.
1. Dieta equilibrada. Si sigues una dieta variada, aportarás a tu cuerpo todas las vitaminas y otros nutrientes que necesita para el crecimiento sano del cabello, evitando que pierda su brillo y se vuelva seco.
2. Hormonas equilibradas. La actividad del crecimiento del cabello está controlada por el equilibrio hormonal. Si esto se desajusta, se puede caer más pelo o temporalmente crecer menos como puede ocurrir durante el embarazo o la menopausia, o al tomar tratamientos hormonales como la píldora anticonceptiva.
3. Cuidados específicos. Cada tipo de cabello necesita un cuidado adaptado a sus necesidades, que lo fortalezca y lo haga más resistente a las puntas abiertas, la sequedad y la rotura del cabello. Los champús especiales para cabellos grasos, secos o normales, por ejemplo, son ideales.
4. Cuero cabelludo sano. Las glándulas sebáceas liberan una secreción grasa que recubre el cuero cabelludo y cada cabello con una película protectora. Si la producción de sebo se desequilibra, el cuero cabelludo se seca o se vuelve excesivamente graso y con casp, lo que suele convertirse en un problema.