e hablado muchas veces de que, en mi opinión, una de las claves para entendernos mejor con los demás y evitar que su comportamiento nos haga sentir mal es darnos cuenta de que eso que esa persona ha hecho, lo que sea, “es suyo, no mío”. Es decir, que si alguien no te trata como te gustaría, que si alguien hace algo que no esperabas o se aleja de ti sin darte ninguna explicación, eso es suyo, y no tuyo. Que lo que sea que le esté pasando a esa persona y que le haya motivado a actuar así es suyo y forma parte de su proceso. Y, si no sabes distinguirlo y te lo tomas como algo personal, es cuando puedes sentirte mal.
Hoy quiero contar una historia personal en la que esa persona que se alejó sin dar explicaciones fui yo. En la que el problema, la dificultad o lo que fuera, lo tenía yo y era mío, no de la otra parte.
Hace unos tres años tuve la necesidad de tomar distancia de una