Nuestras amígdalas están recubiertas por una mucosa. En esta mucosa se encuentran criptas y fosas. Al alojarse restos de bacterias, células muertas, comida o cualquier otro tipo de desechos en estas fosas, estos de endurecen o calcifican, formando estas bolas blancas en la garganta, conocidas como tonsilolitos.
¿Qué son los tonsilolitos?
Los tonsilolitos son el nombre que reciben las bolitas blancas (a veces amarillentas) que se localizan en las amígdalas o anginas (garganta). Son bolitas más o menos duras y por eso también se llaman piedras en las amígdalas o cálculo amigdalar. Suelen ser únicos y unilaterales, pero no exclusivamente.
Recordemos que las amígdalas son ganglios situados en la parte posterior de la boca, una a cada lado de la garganta, y cuya misión es prevenir las infecciones. Es importante no confundir los tonsilolitos con la amigdalitis. Aunque ambas enfermedades se desarrollan en la misma parte de la boca, no son lo mismo: la amigdalitis es una inflamación de las amígdalas en su intento por controlar una infección vírica o bacteriana. En la amigdalitis hay un aumento del tamaño de las amígdalas y tienen un aspecto rojo; en cambio, los tonsilolitos presentan un aspecto similar al de pequeñitas bolas similares a granos de arroz. Ante todo, remarcamos que los tonsinolitos son un proceso benigno.
Composición
Los tonsilolitos son estructuras calcificadas que se desarrollan en las amígdalas. Están formados por la acumulación de glóbulos blancos muertos, bacterias de la propia boca, mocos, restos de alimentos, células de la boca y saliva. Sobre este acúmulo, y al mantenerse a lo largo del tiempo, se depositan sales minerales (sales cálcicas solas o en combinación con otras sales).