Como con la llegada de la Navidad se disparan las ventas de marisco, también se multiplican las confusiones y engaños relacionados con algunas especies. No es extraño que en algunos productos nos den alguna especie de aspecto parecido, pero de menor valor, haciéndola pasar por otra de mayor calidad. Y en este cambio, hay un marisco que bate todos los récords, las zamburiñas.
La zamburiña es un marisco tan popular como desconocido. Esta afirmación, que puede resultar contradictoria, no lo es en absoluto si tenemos en cuenta que se trata de un marisco presente en muchísimas cartas y pescaderías, pero solo de nombre, porque luego lo que realmente aparece en el plato son volandeiras, en el mejor de los casos, o vieiras del Pacífico congeladas. Muchas veces el engaño será involuntario, motivado por el propio desconocimiento de quien ofrece el producto y otras será con toda la intención de aprovecharse del desconocimiento de quien lo compra.
La situación llega hasta el punto de que se han dado casos en los que un restaurante ha servido auténticas zamburiñas y el cliente ha protestado porque pensaba que lo estaban engañando, pues hasta ese momento, todas las «zamburiñas» que se había comido eran, en realidad, moluscos de otras especies.
Está tan extendido el uso del término zamburiña para designar a un marisco que no es tal, que últimamente en algunos sitios se refieren a las verdaderas zamburiñas como «zamburiña negra gallega» para que el cliente sepa que no es la ‘zamburiña’ a la que está acostumbrado, que no es que esté mal, pues son adjetivos que de